Si te estás preguntando qué significan términos como Ius Soli, Ius Sanguinis e Ius Scholae, ¡estás en el lugar correcto! Estos tres conceptos son fundamentales para entender cómo funciona la ciudadanía en diferentes países. En este artículo, te explicaremos de manera simple y clara de qué se trata y cómo se aplican a la ciudadanía italiana.

El principio del Ius Soli establece que la ciudadanía se obtiene automáticamente si se nace en el territorio de un determinado Estado. Sin embargo, en Italia, este derecho se concede solo en casos excepcionales, como para los hijos de padres desconocidos, apátridas, o de padres extranjeros que no pueden transmitir su ciudadanía.

Por otro lado, el Ius Sanguinis establece que la ciudadanía italiana se adquiere por descendencia, es decir, a través de un padre o ancestro italiano. Este principio es la base de la ley italiana sobre la ciudadanía, la número 91 de 1992. Para quienes no tienen esta descendencia, existe la opción de la naturalización: los menores nacidos en Italia de padres extranjeros, o que llegaron cuando eran pequeños, pueden solicitarla dentro del año posterior a cumplir 18 años, si han vivido en Italia legal e ininterrumpidamente. Para los adultos, la solicitud puede hacerse después de diez años de residencia regular, pero el proceso es a menudo largo, costoso y complejo.

Finalmente, el Ius Scholae, similar al Ius Culturae, vincula la ciudadanía a la finalización de uno o más ciclos de estudio. Aunque ha sido propuesto varias veces como reforma, un proyecto de ley que preveía la ciudadanía para los menores que hubieran asistido al menos cinco años de escuela en Italia se estancó en la Cámara en 2022.

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